martes, 12 de septiembre de 2017

PARA TIRIOS Y TROYANOS.

Sé que es una frase, atribuida a Samuel Jhonson, malinterpretada en numerosas ocasiones, pero su acepción borde vale hoy día para definir a muchos entre tirios y entre troyanos:
"El patriotismo es el último refugio de los canallas".

Son estos "canallas" los que manipulan a las gentes de posible buena intención (diría rebaño, si esto no fuese un término peyorativo; dejémoslo en masa); son los que convierten en axioma sus dogmas; los que practican en su sentido literal el concepto de demagogia ( RAE: halago de la plebe para hacerla instrumento de la propia ambición política). Un término que conozco de memoria desde hace mucho tiempo y que mostré a mis hijos siendo muy jovencitos.
            Otra expresión que he leído hace muy poco tiempo, y lamento no recordar dónde ( ha tenido que ser en la vorágine de las redes sociales, que a veces y para muchos deberían denominarse insociales) y quién lo escribe y que es algo así como:
        "Agitar banderas es como levantar muros...". En muchos casos se agitan contra alguien más que en favor de...
       Aquí la dejo. Que cada cual la interprete libremente, a su modo y manera, como no podría ser de otra forma. 

         


miércoles, 12 de julio de 2017

AMIGOS ABSOLUTOS, PARA SIEMPRE E INCLUSO DESPUÉS DE SIEMPRE



Querido Maestro:
Hace unos años, quedamos emplazados para vernos y charlar un día a la semana: los martes, como en la novela de Mitch Albom Los martes con mi viejo profesor; profesor con el que compartes muchas buenas cualidades. Las tardes de primavera, paseábamos. 

         Durante ese tiempo, que finalizó en el otoño  del pasado año, por motivos de salud (y no precisamente por la tuya) compartimos no muchas, porque siempre nos parecieron pocas, pero sí bastantes horas, que tú las pasabas en infatigable disertación, sin aparente cansancio.
         Nos quedamos con una frase de casi al final del libro:
         Al morir se pone fin a una vida no a una relación personal”.
         Por ello no nos hemos despedido; ni lo vamos a hacer. Somos en palabras tuyas “amigos absolutos”, amigos para siempre, incluso después de “siempre, ahora que tú estás fuera del tiempo; después de tu  siempre.
         Te reiteramos nuestro respeto y admiración.

                  Dos que no tuvieron la suerte de haberte conocido antes.

                  JJMS  & BMS.



NOTA.- Del contenido de nuestras charlas, que tenemos grabadas, podía salir no ya un extenso artículo, sino hasta un libro. Acopio de material hemos hecho, solo nos falta - ¡Ahí es nada!- inspiración y talento.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Maestro centenario que fue niño y feliz.

El Viejo Maestro



El viejo Maestro sentado impasible, - la tensión va por dentro -, en su antiguo sofá, desgrana, como cuentas de rosario, las palabras de su discurso que evoca antiguos recuerdos de infancia del niño que fue.
         Imperturbable, en su lenta y segura letanía, moviendo la mano derecha al compás, dedo pulgar junto al índice en círculo,  recita: “Tuve una infancia feliz”; lo expone sin aspavientos, monótono y seguro, como si leyera  palabras grabadas a fuego en su mente,- la pasión va por dentro- o en un remoto lugar, y desde el otero de sus ciento y más años contempla al niño que fue y musita muy quedo: ”Fui un niño feliz; mi infancia fue muy dichosa”, repite seguro en tono descendente y nostálgico, con añoranza y sin sombra alguna de amargura, y es que el que fue feliz de niño, conserva siempre restos, al menos, de esa felicidad lejana... “En mi casa nunca falto lo esencial”, añade.
         Evoca su casa, la antigua taberna, la mejor de su pueblo, nos dice orgulloso; y su madre coraje, que la regentó, por ausencias del padre, viuda a los cuarenta y dos, huérfano él a los diez. Su padre, comerciante y acarreador de vino; el carro grande, el burro y las mulas, los largos y lentos viajes, los malos caminos… todo descrito con precisión notarial. Legítimo orgullo de hijo y hermano que fue de otros cuatro más de su padre y de su madre.
         Ya no queda nadie que sus recuerdos de niño le avale, pero no importa: está él con su memoria imborrable del niño que fue.
         La vista  agotada de tanto que vio. A veces cansado, nunca derrotado, prosigue y desgrana palabra a palabra, sin interrupción, su historia sin punto final, si acaso, y aparte, o suspensivos, que indican que sigue…

FELIZ CUMPLEAÑOS, MAESTRO. Sigue cumpliendo años para felicidad y deleite de tu familia y amigos, entre los que siempre podrás contar a Juanjo y a mi, para siempre. 

viernes, 1 de abril de 2016

MI PROPIO JARDÍN





 En diciembre del pasado año, cumplí sesenta y siete; ya va siendo hora de que, como le hace decir Eva Figes  al pintor en su estupenda novela La luz y Monet en Giverny, “Me hago viejo. Ha llegado la hora de concentrarme en mi propio jardín”., me aplico el cuento






Y sí: ya es hora de que me ocupe de mi equipaje y deje de llevar las maletas que me sean ajenas  e ingratas. Ya va siendo  hora de ocuparme de mí, de mi propio jardín.
Sí, ya va siendo hora de que me dedique, con preferencia,  a mí  y a mi gente, amplio círculo donde los haya…¡Queda tanto libro por leer, y otro tanto por releer! ¡Tanto por conocer, aplicar lo aprendido, viajar y, en definitiva, vivir – todo es lo mismo- más relajado.


Ahora, es  Delibes el que pone en boca de Eloy, un recién jubilado de setenta años, la frase “…a mi (ya) me ha salido la hoja roja en el librillo del papel de fumar… - Quedan cinco hojas”, como queriendo decir que él tiene más historia que porvenir. Los librillos de papel de fumar empleado para liar el tabaco en cigarrillos, avisaban con una hoja roja cuando quedaba menos papel (cinco hojas) que el consumido. Hay que aprovechar el poco, suficiente o insuficiente, tiempo que queda (en el caso del viejo Eloy cinco hojas)
            Y volviendo al propio jardín, Cándido (en Cándido, o el Optimismo.- Voltaire) exclama al final: “…Il faut cultiver notre jardín”.  Pues eso: cada uno debe cultivar el propio, sin que esto signifique un canto al egoísmo; nada más lejos de mi intención ni de mis propósitos, pero sí de empezar a practicar lo de que la caridad bien entendida empieza por uno mismo, que no significa  que no pueda terminar en los demás. Además, uno no puede dar lo que no tiene, sea esto dinero o felicidad; bienes materiales o espirituales.

Siempre he dicho a mis hijos que hay que ser generosos, pero desde la fortaleza (espero que lo recuerden). En esta última frase, tal vez, alguien ajeno a mí no encuentre la relación con lo dicho más arriba, pero lo empleo a modo de corolario, sin que la relación sea clara e inmediata. Pero haberla, la hay…

viernes, 3 de julio de 2015

EL MERCADER DE VENECIA, GRECIA, EUROPA Y LA TROIKA.


Recuerden la historia llevada al teatro por Shakespeare en la que Basanio, un noble veneciano, que ha dilapidado su fortuna, pide al mercader Antonio tres mil ducados para poder continuar su noviazgo con la bella y rica heredera Porcia. Antonio tiene todo su dinero invertido en su negocio y pide, para ayudar a Basanio, el dinero al usurero Shylock, al que habría insultado con anterioridad por sus prácticas de usura. Shylock accede a concederle el préstamo con una vengativa condición: si la cantidad prestada no es devuelta en la fecha fijada para la cancelación del préstamo, Shylock, el usurero, tendrá derecho a tomar una libra de carne del cuerpo de Antonio.


Basanio consigue casarse con Porcia, que lo ama, y los navíos de Antonio, con sus mercancías naufragan llevando a Antonio a la ruina y a la imposibilidad de devolver el préstamo en la fecha fijada. Antonio pide el perdón al usurero, ofreciéndole pagar el triple de la cantidad prestada, pero Shylock quiere vengarse y escarmentarlo.
El asunto es llevado ante el Dux y Porcia, disfrazada de abogado, argumenta ante el Dux que se le debe dar al prestamista lo acordado, una libra de carne, pero solo una libra de carne, y si derrama una sola gota de sangre, que no está en el contrato, deberá ser condenado a muerte, por derramar sangre de cristiano.
Shylock queda pues chasqueado, y Antonio con la mitad de la fortuna del usurero y otros parabienes, amén de otras desgracias que le suceden a Shylock.
Salvo el final de esta historia, ¿no les suena que hay cierto paralelismo con lo que ocurre entre Grecia (Antonio-Basanio) y Shylock (Troika-acreedores) y Porcia (Europa). Digo salvo el final, aparte de algún que otro detalle, porque la historia de Grecia y sus prestamistas no  sabemos cómo acabará, aunque barruntamos que en esta Skylock se saldrá con la suya. Aquí no hay Dux que imparta justicia, ni los socios europeos (Europa-Porcia) están por colaborar.

lunes, 19 de enero de 2015

EL RINCÓN DE ¿PENSAR?

EL RINCON DE REPARAR
( O RECAPACITAR…; O RECAPACITAR Y REPARAR… TIEMPO FUERA)

¿El Rincón de pensar?¿Castigar a pensar…?¿No se puede pensar más que en ese rincón?¿Y en el resto del aula?...¿Y en la escuela?...¿Y en mi casa o en la calle…?¡Qué barbaridad!
El pensar no tiene que ser un castigo, pues es la actividad que más nos humaniza, y las palabras no suelen ser neutrales, tienen un significado y un correlato con la realidad y con las intenciones, conscientes o no, y si asocio la palabra pensar con el hecho castigo,…pues eso, ¡mal asunto!. Por ello propongo cambiar el nombre de “rincón de pensar”  por el de Rincón de Reparar, salvo que alguien sugiera otro y yo lo pensaré y lo adoptaré si me convence más que el que yo presento. Es cierto que antes de reparar  hay que pensar, meditar, sobre lo que se ha hecho y hay que encontrar una, varias,… o ninguna respuesta, acertada(s) o errónea(s), pero mía(s). Es cierto que para esto se necesita un entrenamiento, y esa es misión de la escuela. Hay que enseñar (¿?) a pensar a todos, sin límite de edad o condición; hay que enseñar a desarrollar pensamiento propio, crítico, condición sin la cual no existe el pensamiento en sí. Empiezo a divagar: vuelvo al redil.
         La mejor manera de solucionar los conflictos adecuadamente no es evitarlos, sino aprender a resolverlos por medios pacíficos, el dialogo, fundamentalmente, y empleando lo que hoy en día se ha dado en llamar inteligencia emocional, o social, que no es algo con lo que se nazca, sino que se aprende, evidentemente..
Propuestas de funcionamiento del RINCÓN DE REPARAR.
         Nunca se debe hacer  ver que es un castigo previo (el castigo,- corrección y reparación-) debe ser asumido a continuación de la reflexión y el diálogo, o debate, posterior).
Se debe dejar un tiempo para que el alumno o alumnos vuelvan a la calma (contemplar la posibilidad de recurrir a música relajante o algún otro procedimiento (mándalas, dibujar el conflicto,…).
         Otra posibilidad es hacer que el alumno escriba, antes o después de la vuelta a la calma, (a valorar  por el maestro) en forma de carta, poema, cuento,…. Escrito, que si él lo autoriza, puede ser leído en el momento que el maestro considere oportuno y ser motivo de debate en clase. Otro tanto puede hacerse con el alumno ofendido o maltratado, para que manifiesta cómo se siente (otro tanto debería de expresar el presunto ofensor) y confrontar los escritos, para también debatirlo con la intervención, evidentemente, del maestro[1], los protagonistas y el resto de la clase.
         La reflexión debería estar guiada por preguntas como ¿He hecho algo malo?¿Qué he hecho mal? Si llega a la conclusión de  que ha hecho mal debería preguntarse a continuación ¿tengo que pedir disculpas? ¿Qué debo hacer la próxima vez?¿Cómo puedo reparar el daño hecho?...















[1] El maestro se puede “sentir” incapaz de asumir la tarea de juzgar; hay que hacerle ver que ese no es su trabajo, sino que es el de conducir el diálogo, y que su experiencia en el trato de los niños y su sensibilidad, lo capacitan mucho más de lo que él puede creer.

jueves, 5 de junio de 2014

Querido Manolo, amigo: 
     Tiempo ha que los amentos de los álamos tapizan el suelo del sendero que recorríamos en los paseos matinales -¡la de juegos de palabras inocentes y pueriles, que habremos hecho con los dichosos amentos-, palabra esta que Jotajota nos descubrió una mañana todavía fría de un tardío febrero; de cómo los caídos son los machos y sobreviven en el árbol las hembras; como siempre y en todas las especies , el fuerte “débil sexo” pervive…, ¡las muy puñeteras!
     Los brotes de los rosales, que tanto te gustaban, en el recodo del camino, ya han roto y alumbrado hojas, preludio de la aparición de capullos que estallarán en miles, cientos de miles, de pétalos de rosas rosas, rojas, blancas y de no sé cuantos más colores, que terminarán, como los amentos, tapizando el suelo vivo con su muerta belleza.
     Las sonrisas de las mocicas siguen iluminando el día y el camino, cual epifanías gozosas de la gozosa venidera primavera; sus sonrisas siguen siendo sus respuesta a nuestro amable saludo; sonríen y aletean sutil y graciosamente la mano, como diciendo hola y no adiós. Luego están los saludos, sonrisas y palabras cariñosas, terapéuticas, para las que con mala cara venían e intentábamos remediar. Y tus reprimendas cuando considerabas bruscos o imperativos mis ¡buenos días…!
       Las coces que le dimos a la conjugación; aquel jocoso lleguemos y merendemos (o cenemos, igual da), parodiando a no sé a quién; tal vez, a nosotros mismos. La de coplas, cuplés, tangos y rancheras que destrozamos entre los dos: tú con tu voz de trueno, yo con la mía quebrada. De otras músicas, solo tú eras el experto en bajarlas; y JJ como espectador expectante del recital.
       Recuerdos nos dieron para ti la serpiente K, Anaconda y otros animales reptantes y fabulosos con los que poblaste tu querido y decadente Menjú y la imaginación de tus nietos, con historias en las que, a menudo, no faltaba algún que otro elemento escatológico. Las serpientes ya no están, o al menos nadie las ha vuelto a ver: se marcharon contigo, pero ha quedado la huella en las mentes infantil es de tus nietos (Marco, el mayor, experto ya; el pequeño, iniciado en estas lides), que teñiste con feliz fantasía , y con amor te recuerdan, y te recordarán. Ahí seguirás vivo.
      Tu ya no estás, y te vemos venir hacia nosotros, cada mañana, con tu peculiar andar, - no te vemos ¡lo soñamos! - a la misma hora y los mismos días, sin faltar tus despedidas siempre igual: ¡hasta mañana, y si no nos vemos por mi culpa no será! A veces no te vemos:¡ te oímos clamar o tronar..! y pensamos que has dejado en el aíre del camino grabada tu voz y que en algún momento, por la conjunción de extraños fenómenos, se reproducen tus voces en los oídos de tus amigos; pero ¡no te oímos, lo soñamos! Tú ya no estás aquí, estás en el más allá. Con nosotros, tu entrañable recuerdo.
      Manolo, no te vayas a reír de este intento mío de fingirme poeta sin rima, ritmo ni medida. Es un intento de homenaje a ti, que eras y eres poeta y que a nadie vas a copiar, ni copiaste. Con cariño y nostalgia, un fraternal abrazo y recuerdos, no menos cariñosos, de nuestro común amigo Jotajota.

                                                                                Bartolomé  Martínez Salmerón.

 PS.- A todos tus amigos (y amigas, por lo de miembros y miembras…, ya sabes…) del sendero, incluso los entre comillas, no te los voy a recordar, sería empezar y no acabar., pero recuerdos te doy de ellos ¡Ah!, y de política y mujeres de vida airada y aireada, ni hablar, por acuerdo tácito entre nosotros, y na más!