lunes, 23 de enero de 2023

In vino veritas

 

              En buena compañía, con un buen amigo y compañero, Domingo, recientemente fallecido. Descanse en paz.

 Un amigo mio, andaluz para más señas, decía, y supongo que seguirá diciendo, pues vivo está, que el vino, bueno, regular o malo, hay que beberlo en buena compañía; incluso un vino excelente bebido en compañía de un malaje podría sentarte mal.
            Ahora descubro, leyendo a Montaigne, que éste decía, citando a Epicuro, que no hay que mirar tanto lo que se come, como con quien se come ( supongo que se puede extrapolar al beber). Y es que todo, o casi, está en los libros, como exageraba una canción, sintonía de un programa de la televisión única, de cuando Franco pescaba con caña, y dicen que se los ponían como al Mastuerzo las bolas. Ya sabéis, el Mastuerzo, como llama una conocida periodista al por otros ( los de vivan las caenas) conocido como el Deseado. Y si todo, o casi, no está en los libros, en otros sitios estará, o ¡vaya usted a saber! 
                Luego está la dicotomía calidad-cantidad. Lo sensato, y no digo que esto sea lo bueno, sería aconsejar la calidad, pero mi amigo tendría sus argumentos para defender lo contrario cuando, algunas veces, al entrar en una taberna si el  tabernero preguntaba: ¿Qué va a ser? ¡Vino!, era la respuesta. A continuación, si el tabernero volvía a preguntar: ¿Blanco o tinto? La invariable respuesta era: ¡G r a n d e! Sus razones tendría.
                    Otra sentencia que repetía era : Como el tabernero veía que perdía, también bebía. Y yo no sé, a qué tanto interés por el vino, si soy abstemio por razones mal entendidas de salud, y por el mismo motivo, aderezado con otro ético, vegetariano. ¡Un desastre, vamos!
                        Así que ya sabéis: si coméis y/o bebéis, hacedlo siempre en buena compañía, y si no estáis seguros, u os arriesgáis , o hacedlo solos. ¿qué que es eso de en "buena compañía"? Averígüelo cada cual por su cuenta, no lo voy a hacer yo todo.
                           Luego viene lo de la verdad y el vino. Dice el acervo popular que los únicos que no mienten son los locos, los niños y, por supuesto, los borrachos; a lo que yo añado (oído por ahí), los leggins. No sé si todo esto será total o parcialmente cierto, pero aquí queda.

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